Programa de la Escuela Primaria del IB: el viaje
Duncan Hossack, director de la escuela primaria, Saint Andrew's School, Boca Ratón, Florida (EE. UU.)
Cuando comenzamos a investigar los programas del Bachillerato Internacional, su idoneidad para nuestro colegio y los pasos hacia la autorización, conversamos con muchas personas de distintos colegios y con diversas funciones. En ellas, hubo una palabra que surgía constantemente: “viaje”. Con respecto a nuestra escuela primaria, nos dieron el siguiente consejo: “Tengan paciencia. Consideren esto como un viaje hacia la comprensión”. En general, a los profesores les gusta planificar y entender bien las cosas de antemano y, por tanto, este concepto no les sentó bien a todos. Mientras escribo esto, nuestra escuela secundaria ha recibido la autorización para impartir el Programa del Diploma y las secciones de la escuela primaria y media van camino a obtener las autorizaciones para impartir el Programa de los Años Intermedios (PAI) y el Programa de la Escuela Primaria (PEP). Dado el lugar en el que estábamos y el lugar al que nos dirigimos, la palabra “viaje” resulta ahora de lo más apropiada. En este artículo mencionaré algunos de los puntos destacados de nuestro viaje hacia el PEP, con la esperanza de que sirva de incentivo para aquellos colegios que estén a punto de emprender un trayecto similar.
Saint Andrew’s es un destacado colegio independiente de Boca Ratón, Florida (EE. UU.), ubicado en un campus de 34 hectáreas. Fue fundado en 1962 por la Episcopal School Foundation y cuenta con 1300 alumnos: aproximadamente, 600 en la escuela secundaria (del 9.º al 12.º grado/curso), 240 en la enseñanza media (del 6.º al 8.º grado/curso) y 460 en la escuela primaria (del jardín de infancia al 5.º grado/curso). Tenemos la suerte de contar con 100 alumnos internos de secundaria, procedentes de todo el mundo, que viven en nuestro campus.
Nuestro plan estratégico más reciente se dio a conocer en 2008. Uno de los puntos estratégicos que creíamos que debía orientarnos en los cuatro años siguientes era: “Educar a los alumnos para que entiendan que el mundo está en constante cambio y se comprometan con él”. Ese principio nos llevó a desarrollar uno de nuestros tres objetivos estratégicos: “Inculcar la excelencia: Saint Andrew’s School descubrirá, desarrollará y fomentará prácticas de enseñanza y aprendizaje innovadoras que formarán y estimularán a los alumnos —desde el jardín de infancia hasta los 12 años— para que se transformen en participantes responsables y comprometidos de un mundo diverso y en constante cambio”. La persecución de este objetivo estratégico nos llevó hasta el IB, donde comenzó nuestro viaje.
Nuestra primera tarea fue visitar otros colegios del PEP para ver cómo funcionaba el programa. Nos recibieron en colegios públicos e independientes de la zona de South Florida, y también visitamos varios colegios de Canadá para adquirir una perspectiva más amplia. Nos dimos cuenta de que el PEP era lo bastante adaptable como para implementarlo con éxito en distintos entornos demográficos y académicos. La siguiente tarea fue concertar la capacitación de 60 profesores de nuestra escuela primaria y, para ello, los enviamos a Tampa, Boston, Miami y Los Ángeles. La sesión de capacitación que mejores resultados dio fue una que nos impartieron dos magníficos capacitadores que adaptaron su clase a nuestra experiencia particular.
A la hora de seleccionar un coordinador del programa, sopesamos las ventajas de contratar a un docente del PEP experimentado de otro colegio o formar a un candidato interno. Finalmente nos decantamos por la segunda opción y elegimos a una candidata que contaba con la confianza y el respeto de la comunidad escolar. Nuestra coordinadora fue aprendiendo su nueva labor al tiempo que preparaba la parte A del formulario de solicitud. También nos asignaron a una asesora que nos ha prestado ayuda muy valiosa; ha sido muy receptiva a nuestros informes y nos ha aconsejado cuando hemos necesitado orientación.
Nos hemos pasado el año trabajando en equipo para elaborar nuestros planificadores. Hemos intentado ser creativos para ofrecer tiempo de planificación al personal docente y los profesores han dado lo mejor de sí. A lo largo de este proceso, los seis docentes de cada nivel han mejorado notablemente sus habilidades cooperativas de planificación. Un aspecto positivo de la planificación es que todos los docentes han aprendido a expresarse en una lengua educativa uniforme y, cuando hablamos de unidades transdisciplinarias de indagación o mentalidad internacional, todos sabemos a qué se refieren esas palabras y lo que suponen para nuestro trabajo.
Decidimos estudiar juntos dos libros a lo largo del año. Aunque la mayoría habíamos leído Understanding by Design de Wiggins y McTighe hacía diez años, lo releímos tras el prisma de nuestra capacitación en el PEP e identificamos las relaciones. También leímos Why are School Buses Always Yellow? de John Barell, que se centra en la enseñanza basada en la indagación en la escuela primaria. En las reuniones de profesores, pedimos a los docentes que se dividieran en grupos para presentar sus conclusiones. Estas presentaciones fueron uno de los puntos destacables del año ya que, además de fomentar la comprensión, nos sirvieron para profundizar nuestro sentido de unidad y trabajo en equipo.
Desde el principio, decidimos que queríamos disponer de dos años de preparación entre la parte A y la parte B de la solicitud. Confiamos en que a nuestros alumnos les beneficiará que dediquemos un período de preparación más largo y profundo a poner en marcha nuestro viaje en el PEP.
Tenemos previsto presentar la parte B del formulario de solicitud en la primavera de 2011 y recibir una visita de autorización en otoño de 2011. Por tanto, no sé si todos nuestros esfuerzos acabarán en la obtención de la autorización, pero sí puedo asegurar a quienes estén planteándose embarcarse en este proceso que se trata de un viaje que exige mucha energía y un duro trabajo. El trayecto tiene baches y desvíos imprevistos, pero siempre hemos tenido a nuestra disposición guías expertos que nos han ayudado a no salirnos del camino. Con su orientación, estamos reforzando la unión y la cohesión de nuestro equipo docente, y estamos mejor preparados, si cabe, para satisfacer las necesidades de aprendizaje de nuestros alumnos.
